Mirada de compasión

La compasión es el motor que mueve a Jesús en favor nuestro. La compasión le hace evaluar nuestro pasado, considerar nuestro presente y proyectarse al futuro para cuidar de nosotros. Esa compasión le hace buscar alternativas para suplir nuestras necesidades.

Pero en lugar de recurrir inmediatamente a lo sobrenatural, se enfoca en lo natural. En nuestros propios recursos busca soluciones. Sin embargo, sus discípulos miran fuera de sí mismos y lo que ven es un lugar desierto. Mirar hacia afuera, evadiendo nuestra responsabilidad es la primera alternativa que los seres humanos consideramos cuando nos enfrentamos a retos que nos incomodan. Porque mirar hacía nosotros mismos implica desprendernos de lo que tenemos, que a veces, escasamente da para suplir nuestra propia necesidad.

👆🏼 Presiona el enlace de Spotify para escuchar el mensaje 👆🏼
En esos días, volvió a reunirse una gran multitud, y como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos". Los discípulos le preguntaron: "¿Cómo se podría conseguir pan en este lugar desierto para darles de comer?". El les dijo: "¿Cuántos panes tienen ustedes?". Ellos respondieron: "Siete". Entonces él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo, después tomó los siete panes, dio gracias, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud. Tenían, además, unos cuantos pescados pequeños, y después de pronunciar la bendición sobre ellos, mandó que también los repartieran. Comieron hasta saciarse y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado. Eran unas cuatro mil personas. (Marcos 8:1-10)

En muchas ocasiones nos inmovilizamos ante algunos desafíos porque parecen demasiado grandes para nuestros escasos recursos. Como los discípulos, miramos a nuestro alrededor y lo que vemos es un enorme desierto, un escenario de carencias y desolación que nos paraliza. Ante esa escena la opción es esperar por lo sobrenatural: orar para que Dios provea de la nada, como maná en el desierto.

Sin embargo, Jesús nos confronta con nuestra propia responsabilidad y nos hace cambiar la perspectiva, “¿Cuántos panes tienen ustedes?”. La compasión de Dios comienza por enseñarnos a identificar nuestros propios recursos y hacernos solidarios los unos con los otros. Pero cuando nuestros recursos no son suficientes, él los bendice para que alcancen. Así comieron todos y sobró para llevar.Los ojos de Dios están sobre nosotros pendiente a nuestra necesidad. Pero también nos enseña la responsabilidad que tenemos de cuidar los unos de los otros.

Una vez que identifiquemos nuestros recursos, Jesús se compromete en que al elevarlos a Dios en gratitud, se manifestará la provisión sobrenatural para que sobreabunden.

La compasión de Dios comienza por enseñarnos a identificar nuestros propios recursos y hacernos solidarios los unos con los otros. Pero cuando nuestros recursos no son suficientes, él los bendice para que alcancen.

Oremos: Señor, enséñame a mirar con tus ojos para poder identificar la necesidad del otro y la otra aun antes de que esta sea manifestada. Enséñame a colaborar contigo poniendo de lo poco que poseo en tus manos para construir un reino de justicia y provisión para todos y todas. Como Jesús, extiendo mis manos en gratitud presentandote mi vida y poniéndola a tu servicio.


Colaboración para Momento Sagrado, Universidad del Sagrado Corazón, 11 de febrero, 2023.

188 | Estamos tan confundidos enRumbo

¿Alguna vez has sentido que, a pesar de tener toda la información del mundo al alcance de tu mano, te sientes más perdido que nunca?. En este episodio de EnRumbo con Ivelisse, exploramos la profunda confusión que marca nuestra sociedad actual, donde el exceso de datos no siempre se traduce en conocimiento real, ni la lectura constante en verdadera educación.A través del relato bíblico de los caminantes de Emaús, Ivelisse Valentin Vera nos invita a reflexionar sobre esos momentos en los que el desánimo y la falta de entendimiento nos tientan a abandonar nuestros proyectos y convicciones. Analizamos cómo, al igual que aquellos discípulos, a menudo discutimos los acontecimientos del mundo —guerras, política y crisis— sin lograr descifrar el propósito detrás de ellos.En este episodio descubriremos:La diferencia entre "saber de todo" y comprender el corazón de Dios: Por qué la "Facebook Academy" o las tendencias de TikTok no sustituyen la profundidad de las Escrituras.La importancia de la comunidad: Por qué mantenernos unidos es vital para encontrar iluminación frente a los retos familiares, nacionales y mundiales.El poder transformador de la enseñanza: El papel fundamental de Jesús como maestro y cómo su palabra tiene el poder de hacer arder nuestros corazones incluso cuando los problemas no han desaparecido.Una invitación decisiva: ¿Estamos dejando ir a Jesús por falta de pasión o lo invitamos a quedarse a la mesa con nosotros?.Es momento de abrir las Escrituras, sentarnos a la mesa y permitir que nuestros ojos se abran a la presencia del Resucitado.Basado en Lucas 24:13-35www.ivelissevalentin.comwww.linktr.ee/ivelissevalentin
  1. 188 | Estamos tan confundidos
  2. #187 | Gozo entre dudas y contradicciones
  3. #186 | Bienaventuranzas: Un mundo al revés
  4. #185 | Ante lo inevitable ¡Cobra ÁNIMO!
  5. Christian Theology and the Impact of Artificial Intelligence (AI)

¡Gracias por su vista!

Website Powered by WordPress.com.

Up ↑