PALABRA DIARIA | Un toque especial

Por: María Calderón, UIPR Metro*

Cada persona en este día tiene sus situaciones difíciles a las que llamamos problemas.  Muchos acuden a sicólogos, terapeutas y a otras cosas para resolver su preocupación.  Cada barrera es un obstáculo de la jornada que llamamos vida.  ¿Qué haces tú con tus dificultades? ¿Qué haces con tus crisis? ¿dejan que te agobien? ¿Cómo enfrentas tus obstáculos? 

El pasaje que consideramos hoy muestra cómo alguien que se encontraba en serios apuros se topó con grandes impedimentos. Los solucionó mediante un encuentro de fe con Jesús.

Una mujer de la multitud hacía doce años que sufría una hemorragia continua y no encontraba ninguna cura.
Acercándose a Jesús por detrás, le tocó el fleco de la túnica.
Al instante, la hemorragia se detuvo  «¿Quién me tocó?», preguntó Jesús.
Todos negaron, y Pedro dijo: Maestro, la multitud entera se apretuja contra ti.
Pero Jesús dijo: Alguien me tocó a propósito, porque yo sentí que salió poder sanador de mí.

Cuando la mujer se dio cuenta de que no podía permanecer oculta,
comenzó a temblar y cayó de rodillas frente a Jesús.
A oídos de toda la multitud, ella le explicó por qué lo había tocado
y cómo había sido sanada al instante.
«Hija —le dijo Jesús—, tu fe te ha sanado. Ve en paz».

Lucas 8:43-48

Una multitud de personas rodeaba a Jesús con distintas necesidades e inquietudes, pero esto no impidió que una mujer con flujo de sangre se acercara a Él, porque sabía que si tan solo tocaba el manto del Maestro sería sanada.

La determinación de esta mujer enferma que Jesús sanó es admirable, pues debió superar varias barreras para llegar al Maestro, hablamos de cosas como:

  • Su debilidad física por la pérdida continúa de sangre.
  • La multitud que rodeaba y apretaba al Señor Jesús.
  • Estaba aislada sicológica y socialmente
  • Sus propios miedos, complejos y fracasos anteriores 

La gente hoy día enfrenta obstáculos similares que los separan de su milagro como:  prioridades equivocadas, estar demasiado ocupado, oír críticas y comentarios de la familia que impiden avanzar, la falta de tiempo, falta de energía o ánimo, falta de dinero o problemas. “¿Al que dirán?”, la falta de percepción espiritual de lo que Dios puede hacer y quiere hacer.

La Fe que produce milagros

A pesar de todas estas cosas esta mujer decidió luchar y perseverar hasta llegar y tocar el manto del Señor Jesús; su fe en el poder de Cristo la hizo perseverar hasta alcanzar su milagro.

Te pregunto:  ¿Cómo lo has tocado? ¿Con fe? ¿Con desesperanza?

Jesús siempre tiene un tiempo para ti y para mí. No hay momento en el que Él esté tan ocupado que no pueda verte, escucharte y comprenderte. Dios siempre tiene un espacio en su agenda para nosotros.  Nunca estará tan ocupado para darte un “después”, porque Él mismo dice: “al que a mí viene, no le echo fuera”; él está esperando que siempre podamos acudir a él porque tiene un propósito especial para nuestra vida de tal manera que una vez que lo hayamos tocado, nuestra conducta nunca más será la misma.

Aunque llegue un momento en nuestra existencia que no tengamos fuerzas y nos sintamos desmayar, te invito a reflexionar y que “toques” a Jesús de la manera que lo hizo esta mujer anónima. Acerquémonos a su presencia para recibir un milagro de sanidad, provisión, liberación y transformación.

Dios te bendiga.

*Agradecemos a los que contribuyen con reflexiones para hacer posible esta Palabra Diaria

¡Gracias por su vista!

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