¡Hágase!

Que esta cuaresma sea una de aprender a estar despiertos ante la necesidad del otro y de ejercitar nuestra confianza en el Padre que es Abba porque es íntimo y cercano. En Sus manos podemos saltar confiados porque salva.

El lado flaco de Dios

Dios está pendiente de los rechazados y menospreciados que tienen el corazón herido por el pecado y el desprecio. Por eso donde quiera que haya un publicano humilde siempre encontraremos a Jesús que se acerca a abrazarle.

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