Por qué mi hijo se llama Juan

Cuando mi hijo estaba cerca a nacer le pregunté a mi esposo: “¿Qué nombre te gustaría que le pongamos?” Su respuesta fue: “El nombre que tu quieras pero que no sea el mio.”

Finalmente el nombre que dimos a nuestro hijo fue “Juan”. De más está decir que mucha gente me preguntaba por qué le habíamos puesto un nombre que nadie tenía en nuestras familias. En muchas culturas las personas cercanas ejercen una enorme presión en decisiones familiares para fomentar costumbres culturales o religiosas. Sin embargo, para nosotros lo importante era que nuestro hijo nunca olvidara que es producto del amor y la misericordia de Dios. Juan es aquel que goza del favor de Dios.

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Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: "No, debe llamarse Juan". Ellos le decían: "No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre". Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: "Su nombre es Juan". Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: "¿Qué llegará a ser este niño?". Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel. (Lucas 1:57-66, 80)

En el texto bíblico de hoy estamos ante una escena importante porque Zacarias e Isabel tienen que escoger el nombre para su hijo y las voces de la gente, aunque bien intencionadas, querían imponer su criterio y costumbres. Pero ahora tenemos un padre y una madre, sorprendidos y agradecidos por el favor de Dios para con ellos. Ya se había disipado la duda y primaba la fuerza de la fe, de la gratitud y de la obediencia hacia el Dios que ha sido bueno con ellos. Aunque estos padres no estuvieran claros del plan de Dios y del papel de su hijo en este proyecto divino, ya no les quedaba duda de que la mano del Señor estaba sobre él y sus propósitos se cumplirían en y a través de él. 

Una vez Zacarias afirmó la decisión de su esposa, cosa que no era común en esa sociedad patriarcal, recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios ante el asombro de todos. Esto nos demuestra que en ocasiones hacer la voluntad de Dios requiere de nosotros romper las reglas de la costumbre cultural y la tradición religiosa poniendo por encima la convicción que nace de nuestra experiencia con el amor misericordioso de Dios.

El texto nos reta a creer en el Dios que es misericordioso y en los planes que tiene para con nosotros aunque otros no crean. Mientras las voces alrededor nuestro quieren limitarnos atándonos a la costumbre, Dios abre nuestros labios y fortalece nuestro espíritu para cumplir su propósito.

En ocasiones hacer la voluntad de Dios requiere de nosotros romper las reglas de la costumbre cultural y la tradición religiosa poniendo por encima la convicción que nace de nuestra experiencia con el amor misericordioso de Dios.

Preguntas para cultivar la Palabra: 

¿En qué momentos has sentido que las personas ponen limitaciones a tus proyectos?
¿Qué puedes hacer para buscar la dirección de Dios para la toma de alguna decisión importante en tu vida?
¿Cómo puedes dar testimonio de la bondad y misericordia de Dios hacia tu vida?

Oremos: Señor, hoy abrimos nuestros labios como Zacarias, para alabarte por tus misericordias. Ayúdanos a crecer y fortalecernos espiritualmente para hacer tu voluntad aun cuando eso implique romper con las estructuras que nos limitan.


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Contribución a Momento Sagrado, Universidad del Sagrado Corazón. 24 de junio de 2023.

188 | Estamos tan confundidos enRumbo

¿Alguna vez has sentido que, a pesar de tener toda la información del mundo al alcance de tu mano, te sientes más perdido que nunca?. En este episodio de EnRumbo con Ivelisse, exploramos la profunda confusión que marca nuestra sociedad actual, donde el exceso de datos no siempre se traduce en conocimiento real, ni la lectura constante en verdadera educación.A través del relato bíblico de los caminantes de Emaús, Ivelisse Valentin Vera nos invita a reflexionar sobre esos momentos en los que el desánimo y la falta de entendimiento nos tientan a abandonar nuestros proyectos y convicciones. Analizamos cómo, al igual que aquellos discípulos, a menudo discutimos los acontecimientos del mundo —guerras, política y crisis— sin lograr descifrar el propósito detrás de ellos.En este episodio descubriremos:La diferencia entre "saber de todo" y comprender el corazón de Dios: Por qué la "Facebook Academy" o las tendencias de TikTok no sustituyen la profundidad de las Escrituras.La importancia de la comunidad: Por qué mantenernos unidos es vital para encontrar iluminación frente a los retos familiares, nacionales y mundiales.El poder transformador de la enseñanza: El papel fundamental de Jesús como maestro y cómo su palabra tiene el poder de hacer arder nuestros corazones incluso cuando los problemas no han desaparecido.Una invitación decisiva: ¿Estamos dejando ir a Jesús por falta de pasión o lo invitamos a quedarse a la mesa con nosotros?.Es momento de abrir las Escrituras, sentarnos a la mesa y permitir que nuestros ojos se abran a la presencia del Resucitado.Basado en Lucas 24:13-35www.ivelissevalentin.comwww.linktr.ee/ivelissevalentin
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