El Salvador en el aquí y el ahora

En la vida, no todo lo que nos pasa es lo que debe pasar. Lo malo que nos sucede, lo que es producto del pecado, de la maldad de la injusticia. Las noticias que vemos en la televisión y que no podemos entender como  es posible que sucedan. La muerte de miles de niños inocentes en los conflictos bélicos, o en manos de padre o madres que los abusan, las personas inocentes que mueren en un accidente de auto porque un conductor ebrio los atropella, los niños y adultos que han vivido una vida sana y son diagnosticados con cancer o cualquier otra enfermedad terminal. Esas cosas son las cosas que pasan que no deben pasar.

Sin embargo, el caso de Jesús es distinto:

  • Aunque es víctima de la injusticia humana, Él se voluntariza para que ocurra lo que “tiene que pasar” según el plan de Dios aunque no se supone que le pase.
  • La cruz no se presenta como un sacrificio para aplacar la ira de Dios para que no nos queme en el infierno, sino la expresión máxima de amor de un Dios que es Padre y hermano.
  • Jesús actúa como un protector que se interpone para recibir la violencia, los golpes y las heridas destonadas a nosotros.
  • El encuentro con la cruz en el evangelio de Juan es un acto de amor.

Así que cuando Jesús decide entrar a Jerusalén para la Pascua a pesar de que sabe que lo están buscando para arrestarlo, le siguen dos multitudes con ramas de palmera, aclamándolo como el Rey de Israel con el grito de “¡Hosanna!”. Jesús entra montado en un burro, cumpliendo la profecía de que su reinado no se basa en la intimidación, sino en la humildad. Mientras los romanos buscaban mantener una “pax romana” mediante el miedo y la fuerza, y los líderes religiosos conspiraban para arrestarlo, el pueblo depositaba su esperanza en aquel que sanaba y resucitaba. Porque Jesus no era un rey cómo los gobernantes de este mundo.

Jesús no es un rey que intimida.
Jesús no es un rey que viene, es un Rey que ya llegó.
Jesús no es un rey de ricos, es un rey de humildes.

No temas, hija de Sion;
He aquí tu Rey viene,
Montado sobre un pollino de asna. (Jn 12:15)

Hosana quiere decir: “sálvanos ahora”. Hosana no es un grito que dice “sálvame cuando me muera y dame vida eterna”. Ese es el grito del que tiene una necesidad urgente en el aquí y el ahora de esta vida y se encuentra frente a frente con el hijo de Dios y le puede decir: ¡Sálvame ahora!

Este puede ser uno de los días más importantes de tu vida. Porque hoy es el día, en que Jesús se acerca y se rebela que Jesús es el Cristo, y que LO QUE LE VA A SUCEDER se supone que le pase, para que lo que te pasa a ti y a mi, que no se supone que nos pase, no nos pase más.

¿Cuál es tu “Hosanna” hoy?

No esperes a mañana para pedir la intervención de Aquel que camina hacia la cruz por amor a ti.


¡Gracias por su vista!

Website Powered by WordPress.com.

Up ↑