Visitas que cambian la vida: 4ta reflexión Adviento 2021

Por: Rvda. Ivelisse Valentín Vera, Capellana Inter Metro

Esta es nuestra 2da navidad en Pandemia. La anterior fue un poco más restrictiva que esta. Pero en esta navidad, ya la mayoría de nosotros necesitamos ese contacto, ese calor humano, esa sonrisa aunque sea detrás de la mascarilla, ese saludo que nos alegre el día. Este año nos ilusiona pensar que podremos visitar y ser visitados por nuestros seres queridos.

Por aquellos días, María se fue de prisa a un pueblo de la región montañosa de Judea, y entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura se le estremeció en el vientre, y ella quedó llena del Espíritu Santo.  Entonces, con voz muy fuerte, dijo:
—¡Dios te ha bendecido más que a todas las mujeres, y ha bendecido a tu hijo! ¿Quién soy yo, para que venga a visitarme la madre de mi Señor?  Pues tan pronto como oí tu saludo, mi hijo se estremeció de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú por haber creído que han de cumplirse las cosas que el Señor te ha dicho! Lucas 1:39-45

La historia bíblica del cuarto domingo de Adviento es una de visitas y saludos que nos cambian la vida. Porque son visitas acompañadas de la presencia de Dios que despiertan Su Espíritu en nosotros. En María e Isabel vemos dos mujeres que reaccionan de forma distinta a lo que les sucede. Indudablemente ninguna de las dos lo debían haber estado pasando fácil/bien; una embarazada en la ancianidad y con un esposo mudo, que no le podía explicar qué era lo que estaba sucediendo. La otra embarazada en la adolescencia, de alguien que no es su prometido, en una cultura que la pueden matar por eso, y con una historia que no se le puede contar a todo el mundo porque no te van creer.

Sin embargo, una vista y un saludo lleno de alegría de parte de alguien que probablemente está en peor condición que tu y que yo, puede cambiar nuestra manera de ver las cosas, como sucedió con Isabel. María afirma la integración de dos generaciones en los extremos de sus vidas, una comenzando y una al final. La joven contagia a la anciana con su alegría, la alegría que el ángel depositó en ella; y la anciana contagiará a la joven con su sabiduría, producto de su experiencia.

Un saludo gozoso despierta el Espíritu. Esa visita en sí misma fue un regalo para Isabel, fue un bálsamo de sanidad. Fue una explicación sin palabras de lo que le estaba sucediendo. No sabemos el contenido de ese saludo, pero sabemos el efecto: “cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo.”

El saludo de alguien que es portador de la presencia de Dios, puede despertar en nosotros el Espíritu, para transformar nuestra angustia y nuestra vergüenza en gozo, para sacarnos de la oscuridad a la luz, para afirmarnos que Dios cumplirá lo que ha prometido.

¿Alguna vez ha llegado alguien a tu vida en un momento difícil y se ha quedado ahí insistentemente hasta cuando ya las cosas están un poco mejor?

Esas son las visitas, esos son los encuentros en los que Dios se hace presente.

La valentía y la disposición de la joven María provocó un cambio tan grande en Isabel, que se sintió tan halagada y tan bendecida ante la visita que le dice a la jovencita: ¿quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Sí, porque María es la madre del Señor. Isabel está tan consciente de eso que le dice: “Dichosa tú porque has creído.”

La grandeza de María no está en sus méritos, está en que fue el vientre que cargó al Señor. Pero la dicha, el gozo que hay en María está en que puso su confianza en Dios.

Dichoso todo aquél que ha creído.

Dios honra a aquellos que creen, Dios honra a aquellos que acogen a su Hijo en su interior. Esa misma dicha está disponible para ti.

Un saludo de alguien que es portador de la alegría que nace de la presencia de Dios en su vida, es un saludo sanador, es un saludo que contagia. Es una visita que nos cambia la vida.

Dios llega muchas veces a nuestra vida a través de la visita y el saludo de otros; y a veces nosotros le cerramos la puerta.

Los seres humanos necesitamos encontrarnos con personas que transmitan gozo, paz; personas que despierten el Espíritu en nosotros. Vivimos de problema en problema. Vivimos en medio de una gran agitación. Vivimos con la presión alta, con la azucar alta, con ataques de ansiedad. Vivimos hasta molestos con aquellos que tratan de sacarnos de esa nube de pesimismo en la que nos estamos hundiendo, porque pensamos que nadie sabe lo que es estar en nuestros zapatos. Y a veces nuestra actitud logra alejar a los demás.

Pero los que vienen con el Espíritu que traía María, que encubaba a Dios mismo; esas personas recorren largos caminos, visitan, saludan, llaman, insisten, porque son portadores del gozo de Dios para nuestra vida.

Lo que trae el gozo no es la resolución de los problemas, es saber que el Señor está contigo. Eso fue lo que le dijo el ángel a María: “tu alegría está en saber que el Señor está contigo.” “Alégrate, bendita eres entre todas las mujeres. El Señor está contigo.”

María sale al encuentro con su prima y el saludo que le da determina el resto de la visita. Que tu saludo siempre despierte el Espíritu de Dios en el otro y la otra. Porque todos necesitamos un encuentro con Dios; y la mayor parte de las veces ese encuentro estará mediado por uno de nosotros.  Que nuestros saludos siempre produzcan alegría. Que nuestros saludos cambien la gente.

Hoy, entre nosotros, hay algunos como Isabel, hundidos en soledad, en la depresión, amenazados por alguna enfermedad o vacíos de alegría y esperanza; pero también habemos Marias. A las Marias les digo, visiten a Isabel. A las Isabel les digo, permanezcan atentas y atentos porque hoy estás recibiendo la visita de tu Señor, y esa visita te llenará de su Espíritu Santo para que puedas confesar como Isabel, que “en aquel que cree se cumplirá lo que Dios ha dicho.”

En unos días celebramos la llegada de nuestro Salvador, el quiere llenar tu vida de gozo. Porque tu felicidad no la determina la resolución de tus problemas, no la determina las personas que están a tu lado, tu esposo, tu esposa, tus hijos o tu familia, tus amigos o condiciones de trabajo.

Tu felicidad y la plenitud de tu vida la determinan que el Señor está contigo.

Dios en mi vecindario enRumbo con Ivelisse

"Dios ha venido a vivir a mi vecindario. ¡Eso hay que celebrarlo! Con su llegada nos deja saber que tenemos el potencial de bien para convertirnos en el pesebre de su santidad, a la vez que necesitamos de El para alcanzar nuestra redención." Basado en Juan 1:14-16 Para leer la reflexión completa oprime aquí: http://www.Ivelissevalentin.com #enRumbo #enRumboconIvelisse #navidad FB: ivelissevalentinvera
  1. Dios en mi vecindario
  2. Buena Noticia en medio de la agitación
  3. Visitas que cambian la vida
  4. #146 | Empatia y fe como ofrenda, EnRumboDiario
  5. #145 | Tu valor ante Dios, EnRumboDiario

¡Gracias por su vista!

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

Website Powered by WordPress.com.

Up ↑

%d bloggers like this: